Suena duro, pero merece la pena reflexionar sobre ello.
Hay copisterías con cientos de clientes activos, y, sin embargo, sus beneficios apenas crecen.
¿Por qué?
Porque no todos los clientes valen lo mismo.
Algunos compran únicamente productos con márgenes mínimos. Otros exigen mucha gestión. Otros comparan cada presupuesto. Y algunos desaparecerán en cuanto encuentren algo unos céntimos más barato.
Mientras tanto, existen clientes que buscan algo muy diferente:
- Rapidez.
- Fiabilidad.
- Personalización.
- Asesoramiento.
- Disponibilidad inmediata.
Esos clientes no compran una impresión. Compran tranquilidad.
Y suelen valorar mucho más tu trabajo.
Por eso, cuando analizamos un negocio de impresión, siempre hacemos una pregunta:
¿Cuánto porcentaje de tu facturación proviene de productos que internet no puede entregar hoy?
La respuesta suele generar conversaciones muy interesantes.
Porque muchas veces el problema no está en la inversión, la tecnología o el equipo.
El problema está en qué tipo de trabajos estamos priorizando.
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